
El de animación en stop-motion es un arte que requiere paciencia, dedicación y una gran visión creativa. En 1975, el cineasta noruego Ivo Caprino logró combinar todos estos elementos en una película que se convirtió en la más taquillera de la historia del cine noruego: ‘El Gran Premio de Pinchcliffe’ o ‘Pinchcliffe Grand Prix’.
La historia de su creación es tan fascinante como la propia película: un viaje de cinco años de trabajo que dio lugar a un film que sigue cautivando a generaciones y generaciones de amantes del cine, y no principalmente por su trama.
Un éxito fruto de la genialidad de su autor… y de la casualidad
Lo que comenzó como una serie de cortometrajes para televisión, basada en los libros y caricaturas del autor noruego Kjell Aukrust, se transformó en un ambicioso proyecto cinematográfico que, tras 18 meses de desarrollo, fue descartado por ser incomprensible y costoso. Pero Caprino no se rindió y terminó por su cuenta la película, cuyo nombre original es ‘Flåklypa Grand Prix’.
El resultado fue un triunfo inmediato: en su primer año en taquilla vendió más de un millón de entradas en Noruega, un país que actualmente tiene 5,52 millones de habitantes. Hoy por hoy, más de 5,5 millones de personas han visto la película sólo en cines noruegos… pero su éxito no ha sido relevante sólo en su país natal.
Cuando la película se estrenó en el resto de Europa, se convirtió rápidamente en la película noruega más taquillera de todos los tiempos. De hecho, estableció el récord de venta de entradas para películas de animación en stop-motion hasta que en 1993 llegó ‘Pesadilla antes de Navidad’, firmada por Tim Burton y dirigida por Henry Selick.
En esencia, ‘El Gran Premio de Pinchcliffe’ cuenta la historia de un inventor llamado Theodore Rimspoke y sus dos singulares compañeros: Lambert, un erizo pesimista, y Sonny, una entusiasta urraca.
Juntos construyen un coche de carreras, “Il Tempo Gigante”, para enfrentarse en un Gran Premio a Rudolph Gore-Slimey, un antiguo ayudante de Rimspoke que le robó el diseño de su motor y lo utilizó para convertirse en campeón de F1. Con el patrocinio de un jeque petrolero, los protagonistas intentan recuperar lo que les pertenece y vencer al tramposo Gore-Slimey. Y hasta aquí podemos leer para no destripar el final.
El trabajo de animación en ‘El Gran Premio de Pinchcliffe’ es impresionante, sobre todo en las escenas del garaje y la presentación del coche, que muestran el meticuloso trabajo en stop-motion. A modo de curiosidad, una versión totalmente operativa del coche suele estar presente en actos benéficos en Noruega. Tiene dos motores firmados por Chevrolet y alcanza una velocidad máxima superior a 250 km/h.
La película se proyectó a diario en cines de Noruega, Moscú y Tokio durante 28 años seguidos
Aunque en algunos momentos los efectos pueden parecer “algo torpes” (por ejemplo, se llega a ver la sombra de la cámara en las escenas de competición), es todo intencional. Según una reseña destacada en IMDb, “la trama es solo un recurso para mostrar los personajes, los escenarios y el hermoso espíritu ingenuo de la película”.
De hecho, uno de los aspectos más curiosos es que el narrador da una introducción extensa al cartero del pueblo, a pesar de que su papel en la historia parece casi irrelevante.
Otro punto destacado es su música, compuesta por el danés Bent Fabricius-Bjerre. Sus melodías capturan tan bien el espíritu noruego que muchos creen que son antiguas canciones populares. Son temas pegadizos que se quedan en la memoria mucho después de que la película termine.
La relevancia de 'El Gran Premio de Pinchcliffe' ha trascendido hasta nuestros días. Desde su estreno el 28 de agosto de 1975, la película se proyectó a diario en cines de Noruega, Moscú y Tokio durante 28 años seguidos, hasta 2003. Además, se ha traducido a más de 14 idiomas, aunque la voz del gorila Emmanuel Desperados, que se atribuye en los créditos a «Harald Heide-Steen Jr», se mantuvo en noruego en todas las versiones.
Si te ha picado la curiosidad por verla, aunque actualmente no está disponible en streaming, puedes comprar una copia en DVD en plataformas como Amazon (en inglés), donde su precio ronda los 60 euros. Un clásico del stop-motion que merece un sitio en cualquier colección de cine de animación, más para quien tenga cierta debilidad por el mundo del motor y la competición.
Imágenes | imbd, 'Flåklypa Grand Prix'