
De transatlántico más grande jamás construido en EEUU, y que mantiene el título como el más rápido en cruzar el Atlántico, a convertirse en el arrecife artificial más grande del mundo. Los récords marcan la vida SS United States. Un gigantesco y lujoso barco para pasajeros que en estos días está encarando su last dance.
El SS United States, también conocido como Big U y tras estar 30 años oxidándose atracado en un muelle, ha vuelto a surcar las aguas una vez más. Su periplo comenzó la semana pasada: tardará 15 días en llegar a su primera parada y varios meses en convertirse en una atracción turística submarina.
Un año y medio para convertirse en "museo" marino
El pasado miércoles 19 de febrero, cerca de las 12:30, el SS United States comenzó su último viaje. Lo hizo con retraso: fuertes vientos postergaron dos días su salida. Este gigantesco transatlántico de 300 m de largo y más de 30 m de eslora que el Titanic ya no puede moverse por sí mismo, así que lo están remolcando.
Para sacarlo del muelle 84 del río Delawere (Filadelfia), donde fue trasladado en 1996, se necesitaron cinco remolcadores. Una vez en aguas atlánticas, ya solo un remolcador arrastra sus 45.000 toneladas rumbo a Mobile (Alabama), donde hará su primera escala. Se estima que este viaje lo completará en 15 días, aunque ya ha tenido alguna que otra complicación igualmente por el viento.
En el puerto de Mobile, se preparará para su nueva vida: allí se retirarán todos los materiales peligrosos que aún alberga, como el combustible que lleva años en sus tanques. Todo para que pueda hundirse de manera segura.
Una vez terminadas esta tareas, iniciará un nuevo periplo por el Atlántico hacia las costa del Panhandle (Florida), en pleno Golfo de México. Allí se sumergirá a 55 m de profundidad pasando a ser el arrecife artificial en el que se ha decidido que se convierta. En total, todo este proceso durará año y medio, así que no estará listo hasta 2026.
De transportar viajeros a lucir sumergido en Instagram. Los últimos años de este enorme transatlántico ya retirado han sido bastante convulsos. Sus varios dueños intentaron restaurarlo, sin éxito. Tras una larga batalla legal, se decretó su desalojo del muelle fluvial de Filadelfia el pasado verano. Eso aceleró la decisión de qué hacer con él.
Tras adquirirlo el condado de Okaloosa por 10 millones de dólares, se optó por esta segunda vida debajo del océano: una atracción turística para submarinistas. Su parte más alta quedará a unos 18 m por debajo de la superficie marina, esperando a ser fotografiado y visitado por curiosos buzos.
Además tendrá un museo en tierra en esta condado de Florida, dedicado al propio barco y su historia. Y allí se exhibirán algunas de sus partes mejor preservadas, como por ejemplo una de sus chimeneas.
El buque de los récords. El SS United States fue diseñado para ser un transatlántico de lujo en tiempos de paz, pero que también pudiera transportar rápidamente 14.000 tropas en caso de necesitarse. Este gigante nació en 1951, poco después de acabar la Segunda Guerra Mundial.
Para que fuera el más rápido de su clase se le equipó con las máquinas de vapor más potentes instaladas hasta la fecha. Sus 240.000 CV de potencia se transmitían a cuatro hélices. Esto le permitió ganarse la Banda Azul, distintivo que se otorgaba al buque más rápido en completar la travesía Atlántica en ambos sentidos.
El récord lo firmó en 1952, durante su viaje inaugural: cruzó el Atlántico hacia Europa en 3 días, 10 horas y 40 minutos. Lo que no está claro es la velocidad máxima que podía alcanzar: fuentes aseguran que llegaba hasta los 43 nudos (79 km/h) y otras sostienen que su punta era de 43 nudos (79 km/h). En todo caso ningún otro transatlántico ha superado su marca, así que la mantiene desde hace más de 70 años.
Este gigante de las aguas permitía viajar a más de 1.900 pasajeros y necesitaba de 900 tripulantes. Estuvo en total 17 años en activo, completando cerca de 800 travesías. Durante esos años trasladó muchas personalidades, incluyendo cuatro presidentes electos de EEUU.
El final de Big U no estaba siendo precisamente digno: desde que finalizó su servicio en octubre de 1969 pasó por varias manos, hasta terminar amarrando en Filadelfia cogiendo óxido y siendo prácticamente desmantelado por dentro. Este último viaje le ha resucitado, aunque sea remolcado, para convertirse en algo completamente distinto a lo que un día fue.
Imágenes | Wildwood Video Archive, Chuck Homier en Wikipedia