
Los motores V10 están centrando uno de los grandes debates de la Fórmula 1 en los últimos días. El posible regreso de los diez cilindros ha sacado una sonrisa a más de un aficionado, pero convendría tener algo en cuenta: los V10 solo son el dedo, y la Luna que está señalando es que el nuevo reglamento técnico pinta a bluf colosal.
Muchos temen que si entra en vigor el nuevo reglamento de la Fórmula 1, previsto para 2026, sea el final del mundial tal y como lo conocemos. Una debacle de dimensiones bíblicas. El problema es que parece que es demasiado tarde para dar marcha atrás, y todo apunta a que la Fórmula 1 se dirige a unos años muy oscuros.
La nueva normativa más eléctrica huele a pufo histórico para la Fórmula 1
Si no fuese por las peripecias de Red Bull, sería el gran debate del mundillo de la Fórmula 1. Lo que parecía un simple brindis al sol del presidente de la FIA en época pre electoral, está tomando visos de realidad: hay un movimiento en marcha para que los motores V10 vuelvan a la Fórmula 1. Pero no es ahí donde está el meollo del asunto.
Con un cambio de reglamento previsto para 2026, es decir, el año que viene, los rumores sobre los V10 solo vienen a confirmar los peores presagios: la Fórmula 1 de 2026 tiene una pinta espantosa. Tanto que el mundial tal y como lo conocemos podría estar en peligro. Y es demasiado tarde para evitarlo.
Para 2026, la FIA tiene prevista una auténtica revolución para la Fórmula 1. Los motores pasarán a ser todavía más eléctricos, con un 50% de su potencia generada a través de baterías y solo la otra mitad con combustión. Entrará la aerodinámica activa para paliar esa pérdida de velocidad, además los combustibles serán totalmente sintéticos y las ruedas se estrechan.
Hacen años que los equipos vienen avisando de que las pruebas estaban siendo ruinosas. Tanto que algunos advertían de que para hacer la vuelta rápida en la clasificación, tenían que levantar el pie mucho antes de llegar a final de recta para no gastar la batería. Pero la FIA ha hecho oídos sordos durante meses. Hasta ahora, cuando ya es demasiado tarde.
Ahora, a nueve meses vista de 2026, se lanza el globo sonda de que quizá regresen los V10. Y el plan de alargar el actual reglamento técnico, el de 2025, unos años más para dar tiempo a los equipos a construir un V10 alimentado con combustible sintético, cancelando todos los planes para 2026. ¿El problema? Es demasiado tarde.
Es demasiado tarde porque Audi y Honda no tienen motores del actual reglamento técnico, y ni pueden ni quieren construir uno nuevo en seis meses. Por si alguien se lo pregunta, el motor de Red Bull, aunque lo hizo Honda, es propiedad intelectual de la marca de las bebidas energéticas desde que los japoneses se fueron.
Es demasiado tarde porque Cadillac, que ingresa en el mundial el año que viene, ya está construyendo su chasis y su coche en base a las reglas de aerodinámica activa de 2026, y no tiene una base de 2025 sobre la que evolucionar. En general, todos los equipos ya tienen en marcha el proyecto, con un desembolso de dinero que ahora no querrán tirar a la basura.
El último clavo en el ataúd lo ha puesto Mercedes. Ellos sí tienen un motor de 2025 para seguir usando, pero aseguran que se han desecho de los hardware y los bancos de pruebas del propulsor actual. Podrían retomar su propio proyecto, pero les sería imposible suministrar a Williams, McLaren y Alpine, los equipos con los que tienen compromiso para 2026.
Ahora mismo, iniciar el reglamento de 2026 parece inevitable, por más que todos sepan que es un error mayúsculo. La vía más transitable parece la de anunciar la muerte de las nuevas normas antes incluso de que entren, con un temprano regreso a los V10 como cebo para que la afición resista los, ojalá pocos, años de martirio eléctrico sabiendo que algo bueno viene detrás.
Esperemos que una pésima decisión y la parsimonia para rectificarla hasta que ya ha sido demasiado tarde no se lleve por delante 75 años de historia del mundial de Fórmula 1.
Imágenes | Mercedes, Haas, FIA