Hasta julio, General Motors vendió 4,536 millones de unidades, seguidos de VAG con 4,13 millones y con el rezagado Toyota con 3,71 millones. La causa la conocemos todos, el desastre del 11 de marzo, que afectó a la producción de todos los fabricantes nipones, de forma directa o por logística (que viene a ser lo mismo).
El fabricante japonés quiere recuperar el tiempo perdido con un agresivo plan de producción, un mes antes de lo previsto, para calmar la demanda de los concesionarios, sediendos de unidades. Pero es posible que por mucho que pongan el turbo no sea suficiente para recuperar el primer puesto este año.
Vía | Autoblog
Fuente | Bloomberg